domingo, 5 de febrero de 2012

PayPal y estafas similares

Hoy de lo que hablaré está basado en mi experiencia personal de usar diversos servicios de Internet, entre ellos el conocido para realizar operaciones de pago y cobro, PayPal. No me importará echar mierda sobre PayPal, porque primeramente no estoy reconocido ser la persona que soy, parece un trabalenguas pero lo explicaré mejor con una historia. Era se una vez una persona que para pagar se creó una cuenta PayPal, al principio todo iba muy bien, los pagos se realizaban sin ningún problema, luego resulta que comenzó pagando una cuenta de Xbox Live Gold y luego no le interesó, de diversas formas intentó darse de baja en Xbox Live Gold pero no pudo, así que optó por la radical y fue darle de baja a las tarjetas que tenía vinculadas con PayPal. Pasó el tiempo y un día le interesó cobrar un trabajillo por PayPal, sabiendo de las garantías en materia de seguridad que le ofrecían, resulta que el servicio no le impidió de realizar una operación de retirar dinero que había cobrado, pero a los pocos días le exigió que vinculara una tarjeta de crédito, teniendo ya la cuenta de PayPal una cuenta corriente vinculada para recibir los ingresos, así que algo molesto la persona vinculó una tarjeta, a los pocos días recibió un correo donde se le pedía que verificara la tarjeta ya que de lo contrario no realizarían la operación realizada y que todavía estaba pendiente, retirar el depósito del ingreso. Una vez verificado todo, recibió nuevamente otro correo en el que le explicaban a esa persona que esta no podía ser quien ella decía ser. En los correos se referían a ella con su nombre y apellido, pero aparte de eso, exigían todavía más pruebas que corroboraran que era esa persona y no un usurpador, que para pagar con el sistema PayPal nunca dudaron de su honestidad, pero para cobrar o retirar dinero pareciera que la identidad de la persona ya no correspondía a la que tenía que ser, la misma que siempre había pagado bajo el sistema PayPal. Así que vulnerando los derechos de privacidad, exigieron que enviara por fax, con el gasto que ello conlleva, diversos documentos privados que demostrarán la identidad de su persona.


Y la historia no acabó ahí, porque todavía está en trámite y como esa persona ya estaba perdiendo la paciencia les anunció un ultimátum donde si continuaban con la misma actitud y no permitían devolver el dinero que le corresponde por derecho, se tomarían medidas, medidas como la triste de acercarse a una oficina de consumo y denunciarla, porque si pudiera coger a esos estafadores con las manos, les iba a poner las orejas rojas y para atrás.


Es increíble que estas cosas sucedan, pero es que son el pan de cada día de estos estafadores, ya no contentos con tomarte el pelo, te piden información que luego venderán a otras agencias con el fin de corroborar y comprobar datos en otras cuentas y también con fines publicitarios (Spam). Luego en un par de semanas todo el mundo sabrá quien eres, donde vives, cual es tu teléfono, si eres soltero o casado, si estás viviendo con fulana o con menganito, si tienes problemas económicos, etc... y etc... Eso si, luego como se me ocurra crear una página de datos compartidos, me pueden cocer a denuncias las instituciones gubernamentales de miles de países por tener en mi página contenido que ellos piensan que puede ser ilegal, pero si difundo información de los usuarios al estilo el Mark Zuckerberg (el del feis), puedo tener un exitaso seguro, pero como la información distribuía sea al estilo WikiLeaks, me sentencian a muerte o me buscan una zorra implacable que me acuse de violador. Estas son las dos caras de la justicia gubernamental que quiere reinar en Internet.


Y parece que no soy el único que opina lo mismo

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