Y la historia no acabó ahí, porque todavía está en trámite y como esa persona ya estaba perdiendo la paciencia les anunció un ultimátum donde si continuaban con la misma actitud y no permitían devolver el dinero que le corresponde por derecho, se tomarían medidas, medidas como la triste de acercarse a una oficina de consumo y denunciarla, porque si pudiera coger a esos estafadores con las manos, les iba a poner las orejas rojas y para atrás.
Es increíble que estas cosas sucedan, pero es que son el pan de cada día de estos estafadores, ya no contentos con tomarte el pelo, te piden información que luego venderán a otras agencias con el fin de corroborar y comprobar datos en otras cuentas y también con fines publicitarios (Spam). Luego en un par de semanas todo el mundo sabrá quien eres, donde vives, cual es tu teléfono, si eres soltero o casado, si estás viviendo con fulana o con menganito, si tienes problemas económicos, etc... y etc... Eso si, luego como se me ocurra crear una página de datos compartidos, me pueden cocer a denuncias las instituciones gubernamentales de miles de países por tener en mi página contenido que ellos piensan que puede ser ilegal, pero si difundo información de los usuarios al estilo el Mark Zuckerberg (el del feis), puedo tener un exitaso seguro, pero como la información distribuía sea al estilo WikiLeaks, me sentencian a muerte o me buscan una zorra implacable que me acuse de violador. Estas son las dos caras de la justicia gubernamental que quiere reinar en Internet.
| Y parece que no soy el único que opina lo mismo |
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